El origen del vino

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“Al pan, pan y al vino, vino” se dice en castellano. La historia del vino comenzó cuando aquel impenitente de Zeus, padre de todos los dioses, se encaprichó de Semele, la joven y graciosa hija de Cadmo y Armonía. Inmediatamente fue la reacción de Era, mujer traicionada, que decidió pasar a la acción y convencer a la joven que estaba siendo engañada por su amante y que su verdadero amante no era Zeus, sino un mortal que se hacía pasar por la divinidad aprovechándose de su ingenuidad. Ante esto,  Era indujo a la joven a tomar la decisión de que, si quería estar segura y saber si realmente se trataba de Zeus, debería pedir a su amado que se mostrase en todo su esplendor y  majestuosidad con el que solía mostrarse con su propia mujer. Semele no dudó en implorar a Zeus que mostrase todo su poder y este le prometió que le daría todo cuanto ella deseara.

Fue tal la emoción que embargó a la joven al ver a su amado entre fuego y rayos que la pobre joven dio a luz, prematuramente, un niño.  Sin embargo, los rayos y el fuego que este desprendía acabaron por incinerar a Semele. Zeus consiguió salvar al niño y lo cosió a su muslo para que terminara su proceso de gestación. Unos meses después, nació Dionisio, dios de las fuerzas productivas de la tierra, del goce, del vino, inspirador de la locura y el éxtasis, de la embriaguez divina y el amor más encendido,ssArt Ceramica V Eutimides Preparacion vino Vulci M Gregoriano Vaticano 480 a 470 B (1) en el monte Pramnos de la isla Icaria, a donde Zeus fue para liberarlo, ya crecido, de su muslo.

Parece ser que fue Dionisio quien sembró de vid todo el Mediterráneo y, para proteger y conservar aquel tierno y delicado fruto durante toda su larga travesía por el Mediterráneo, lo introdujo, primero, en el interior del hueso de un pájaro. Sin embargo, aquello crecía, por lo que lo depositó en el interior de un hueso de león pero germinaba cada vez más hasta formar racimos con frutos por lo que decidió usar una osamenta más espaciosa donde cupieran los racimos que, sin fin, crecían. Escogió los huesos de un asno.

Clara es la metáfora: un vaso de vino, ligero como las alas de un pájaro, despierta los sentidos., dos vasos, tranquiliza la exigencia de la razón haciéndote fuerte como un león  pero tres vasos de vino, cede a los deseos del corazón haciéndote débil  como un asno.