Turismo cultural y sostenible de nuestro territorio

turismo Motril cultura arqueologia comercio emilia sanchez molina gestión

Turismo cultural y sostenible

En el marco del Turismo Cultural, son diversos los factores que permiten considerar que existe una necesidad de establecer puentes de unión entre lo sostenible, la necesidad de preservar el medio ambiente, la recuperación, protección y conservación del patrimonio cultural, tangible e intangible, y la promoción activa del mismo.
Por todo ésto, el Turismo Cultural Sostenible se convierte en una marca de calidad definida por un público cada vez más exigente e informado en cuanto a calidad y valores, es decir, un turista que busca beneficios como son la calidad-precio de la oferta en un entorno respetuoso y la cultura local, y una buena calidad en la presentación, información y comercialización de los servicios. Podemos, pues, proclamar los beneficios del turismo sostenible como fuente de riqueza y desarrollo de una comunidad o territorio.

No es suficiente con ofrecer servicios y productos de calidad, hay que llegar al máximo número de personas como elemento de pedagogía y sensibilización, así como para atraer a un número mayor de turistas suficientes para ser capaces de mantener una oferta viable y regular. En este caso, las nuevas tecnologías nos sirven oportunidades para transformar los proyectos de turismo sostenible en nuevos nichos de mercado y oportunidades para emprededores y nuevos negocios sin tener que depender de las condiciones que ofertan los touroperadores.

Un uso inteligente de Internet y las redes sociales reduce, en gran medida, los costes en promoción, publicidad y marketing pues se trata de plataformas que han democratizado los medios de información, comunicación, gestión e intercambio de conocimientos y servicios, difusión y creación.

La conectividad obliga a que las empresas, instituciones, organismos, etc de todo tipo deban comunicarse y relacionarse con los consumidores de una manera más transparente hasta el punto de que la imagen de un proyecto o iniciativa influye de forma decisiva en su competitividad.

Sin embargo, no hay que olvidar que la oferta de actividades de turismo cultural es cada vez más amplia y variada pero está muy dispersa en la red por lo que una persona interesada en este tipo de turismo, por ejemplo, deberá invertir un considerable número de horas en navegar por Internet, con multitud de formatos e idiomas que dificultan el empeño y, finalmente, acabe por entrar en el portal o website de alguna de las grandes agencias de viaje operada por grandes empresas que se ofrecen en Internet por lo que el autónomo o la pequeña y mediana empresa que ofrece servicios en este sector, acaba siendo desplazada, una vez más, por las grandes empresas o touroperadores.

Como resultado de todo ésto, es imprescindible que la promoción del turismo cultural se afronte de manera rigurosa y contando con la interacción entre diferentes actores del plano público y privado, es decir, intercambio de información, apoyo y desarrollo de proyectos por parte de las autoridades públicas como ayuntamientos, comunidades autónomas, empresas públicas, etc con los pequeños autónomos y pequeñas empresas pertenecientes al entorno o territorio más próximo donde se quiera generar ese desarrollo de turismo cultural y sostenible; porque la comunicación actual se basa en conversaciones y no en monólogos, en interacciones múltiples y no siempre ordenadas. Para promocionar nuestras iniciativas se requiere un sobre esfuerzo de creatividad, relaciones públicas, contactos, etc., donde la ética, la transparencia y la responsabilidad sean sus pilares básicos y sea considerada la experiencia, formación e ideas de aquellos autónomos independientes y pequeñas empresas que conforman este sector porque pueden aportar potencial, aumentar el conocimiento, la visibilidad y la calidad de las iniciativas asociadas a la promoción del turismo cultural de nuestro territorio.